Tema del mes: Construcción de cadenas de suministro predictivas y adaptativas en América Latina
Las cadenas de suministro de América Latina operan en un entorno cada vez más volátil y complejo. Las interrupciones globales, desde las tensiones geopolíticas y los cambios en las políticas comerciales hasta los eventos relacionados con el clima y los persistentes cuellos de botella en la logística, están remodelando los flujos comerciales y afectando a la forma en que se mueven las mercancías en toda la región. Al mismo tiempo, los retos estructurales de larga data, como las brechas en las infraestructuras y la complejidad normativa, siguen amplificando estas presiones.
En este contexto, los enfoques de planificación tradicionales basados principalmente en datos históricos son insuficientes. Las organizaciones van más allá de las estrategias reactivas e invierten en capacidades predictivas y adaptativas que les permiten anticipar los riesgos y ajustar las operaciones en tiempo real. Compatible con tecnologías como la inteligencia artificial (IA), las torres de control, los gemelos digitales y el IoT, y la inteligencia artificial (IA) emergente, estas capacidades están ayudando a las empresas a reforzar la resiliencia, mejorar la toma de decisiones y navegar por la incertidumbre de forma más eficaz.
Comprender el nuevo panorama de riesgos en América Latina
Latinoamérica sigue estando estrechamente vinculada al comercio internacional, lo que significa que las interrupciones globales siguen teniendo un efecto directo en la planificación regional de la cadena de suministro. En 2024, el Grupo del Banco Mundial explicó cómo el comercio de mercancías representó el 43.1% del PIB en América Latina y el Caribe, con una exposición comercial especialmente alta en economías como México (67.9%), Chile (55.5%), Costa Rica (50.5%) y Panamá (46.1%). Para las empresas que operan en toda la región, este alto grado de conectividad externa hace que las cadenas de suministro sean especialmente sensibles a los cambios en las rutas comerciales, los procedimientos fronterizos y las condiciones geopolíticas.
Los acontecimientos recientes también han demostrado que el riesgo de la cadena de suministro ya no está impulsado por una única fuente de interrupción. La UNCTAD observó un periodo inusual de interrupción simultánea en los principales corredores comerciales marítimos, incluidos el Mar Rojo, el Mar Negro y el Canal de Panamá, lo que subraya cómo los eventos geopolíticos y relacionados con el clima pueden superponerse y remodelar las condiciones logísticas en un corto periodo de tiempo. Al mismo tiempo, las interrupciones relacionadas con el clima son cada vez más relevantes desde el punto de vista operativo en América Latina. Según la OMM, 2024 fue el año más cálido o el segundo más cálido registrado en la región, y la temperatura media regional fue de 0.90°C por encima de la media de 1991-2020. La organización también informó de que las precipitaciones en partes del Amazonas y el Pantanal fueron del 30% al 40% inferiores a lo normal, mientras que la región experimentó huracanes, inundaciones, sequías e incendios forestales récord durante el año.
Además de estas presiones externas, América Latina sigue operando en un entorno logístico caracterizado por una infraestructura desigual y capacidades de ejecución variables. En el último índice de rendimiento logístico (LPI) del Banco Mundial, que califica a los países del 1 al 5 en función de la eficiencia logística, Brasil lideró los mercados latinoamericanos seleccionados con una puntuación general de 3.2, seguido de Chile con 3.0 y Colombia, Costa Rica y México con 2.9. Aunque estas puntuaciones sitúan a los países alrededor de la media mundial, siguen por debajo del rendimiento de las principales economías logísticas. Por ejemplo, Alemania obtuvo una puntuación de 4.3 en el componente de infraestructuras, lo que resalta la brecha restante en áreas como la infraestructura de transporte y la eficiencia de la cadena de suministro.
El Banco Interamericano de Desarrollo señala que el rendimiento logístico en América Latina y el Caribe sigue mostrando un margen significativo de mejora en relación con las economías avanzadas, especialmente en áreas como la infraestructura, la multimodalidad, la facilitación del comercio y la transformación digital. En este contexto, la resiliencia se define cada vez más no solo por la capacidad de recuperarse de la interrupción, sino por la capacidad de detectar el cambio antes, mantener la visibilidad en todas las operaciones y adaptarse continuamente a medida que evolucionan las condiciones.
Desarrollo de capacidades predictivas
El primer paso para construir cadenas de suministro más resilientes es mejorar la capacidad de anticiparse al cambio. Hoy en día, esto está cada vez más respaldado por mejores datos, una infraestructura digital más sólida y análisis más avanzados.
Actualizaciones recientes como los Indicadores de Rendimiento Logístico 2.0 (2026) del Banco Mundial muestran cómo la industria está cambiando hacia la medición real y basada en datos del rendimiento de la cadena de suministro. Estos conocimientos ponen de relieve que la imprevisibilidad a menudo se concentra en puertos, centros de transbordo y puntos de control terrestres, lo que refuerza la necesidad de herramientas que puedan detectar interrupciones antes.
Adopción de IA y datos en América Latina
En toda América Latina, las capacidades predictivas están avanzando, aunque a diferentes velocidades dependiendo del país, el sector y el nivel de madurez digital.
En entornos más digitales, la adopción ya es significativa. Por ejemplo, según el Grupo del Banco Mundial, alrededor del 85% de las empresas emergentes de la región informan que utilizan IA generativa y aproximadamente el 75% utilizan tecnologías predictivas, especialmente en áreas como la estrategia, la investigación y el desarrollo y las operaciones.
Sin embargo, la adopción en todas las industrias tradicionales sigue siendo más gradual e irregular, como muestra el Índice de Rendimiento Logístico (LPI), alrededor del 6% de las empresas manufactureras de Colombia utilizan la IA y alrededor del 13% de las empresas de Brasil informan de la adopción de la IA. Al mismo tiempo, el panorama digital más amplio está evolucionando, dos de cada tres organizaciones del sector del transporte ya tienen una estrategia de transformación digital.
Aquí es donde las torres de control de la cadena de suministro, los sistemas de comunidad portuaria y los gemelos digitales adquieren especial relevancia. En América Latina y el Caribe, la revisión de 2025 de la transformación digital portuaria de la CEPAL describe los Sistemas de Comunidad Portuaria (PCS) como plataformas digitales que permiten el intercambio estructurado, seguro y en tiempo real de información entre las autoridades aduaneras, las terminales, las navieras, los transportistas y otros actores de la comunidad portuaria, proporcionando efectivamente el tipo de visibilidad compartida que los modelos de torres de control buscan crear en redes más amplias de la cadena de suministro. La misma publicación de CEPAL destaca que los gemelos digitales pueden respaldar a los puertos de orígenes y las plataformas logísticas ayudando a los operadores a anticipar las operaciones, estimar los tiempos de llegada del buque con más precisión y coordinar los recursos por adelantado, que es precisamente el tipo de capacidad predictiva necesaria en un entorno más volátil.
Apoyando esta tendencia, una revisión conjunta del Banco Mundial y el BID de 18 países de América Latina y el Caribe reveló que el 88% de los responsables políticos encuestados eran conscientes de la infraestructura pública digital, aunque los niveles de madurez variaban ampliamente y muchos sistemas básicos seguían sin ser utilizados. Juntos, estos desarrollos demuestran que las capacidades predictivas de la cadena de suministro en la región ya no se limitan a predecir mejoras; están cada vez más vinculadas a la integración de datos en tiempo real, plataformas interoperables y herramientas de simulación que refuerzan la preparación antes de que las interrupciones aumenten.
De la predicción a la adaptación: Cerrar la brecha entre la planificación y la ejecución
Aunque anticiparse a las interrupciones es fundamental, la predicción por sí sola no es suficiente. Muchas organizaciones pueden ser capaces de identificar riesgos antes, pero aún se enfrentan a desafíos a la hora de traducir esa información en acciones oportunas y eficaces. El verdadero diferenciador reside en cerrar la brecha entre la planificación y la ejecución, garantizando que la información conduzca a respuestas más rápidas y coordinadas en toda la cadena de suministro.
En América Latina, este cambio se está volviendo cada vez más importante a medida que las cadenas de suministro operan en entornos caracterizados tanto por las interrupciones globales como por la complejidad regional. Según los Indicadores de Rendimiento Logístico 2.0 (2026) del Banco Mundial, la variabilidad de la cadena de suministro a menudo se concentra en puertos, centros de trasbordo y puntos de control terrestres, lo que destaca la necesidad de visibilidad en tiempo real y una toma de decisiones más rápida en los nodos críticos. Al mismo tiempo, la madurez digital en la región sigue evolucionando. Una revisión conjunta del Banco Mundial y el IDB reveló que, aunque el 88 % de los responsables políticos ya son conscientes de la infraestructura pública digital, muchos sistemas siguen infrautilizados, lo que limita la capacidad de conectar completamente los conocimientos de planificación con la ejecución operativa.
Para abordar esta brecha, las organizaciones están adoptando cada vez más modelos de cadena de suministro adaptativos respaldados por plataformas de visibilidad en tiempo real, monitoreo habilitado por IoT y sistemas de decisión más avanzados. En la práctica, estas capacidades permiten a las empresas ajustar continuamente las operaciones, como redirigir los envíos o reasignar recursos, a medida que cambian las condiciones. La siguiente etapa de esta evolución está siendo impulsada por aplicaciones de IA más avanzadas, incluyendo sistemas basados en agentes y autónomos.
En América Latina, donde la adopción digital sigue siendo desigual pero avanza rápidamente, estas herramientas están permitiendo a las empresas pasar de respuestas reactivas a una ejecución más sincronizada y basada en datos. Fortalecer esta conexión entre la predicción y la acción se está convirtiendo en una capacidad crítica para construir resiliencia y mantener la continuidad en un entorno operativo cada vez más volátil.
A medida que la volatilidad se convierte en una característica definitoria del comercio global, las cadenas de suministro en América Latina deben ir más allá de los enfoques tradicionales de planificación. La fuerte exposición de la región a los mercados internacionales y los persistentes desafíos estructurales requieren que las empresas anticipen las interrupciones con mayor anticipación mientras desarrollan la capacidad de adaptarse continuamente a medida que las condiciones evolucionan.
Las capacidades predictivas, respaldadas por tecnologías como la inteligencia artificial y plataformas de visibilidad en tiempo real, ya están ayudando a las organizaciones a mejorar la toma de decisiones y a detectar riesgos con mayor anticipación. Sin embargo, el verdadero valor radica en conectar estos conocimientos con la ejecución, lo que permite respuestas más rápidas y coordinadas a lo largo de redes de cadena de suministro cada vez más complejas.
En este contexto, el papel de los integradores logísticos está adquiriendo mayor relevancia. Al conectar el transporte, el almacenamiento y las capacidades digitales en un flujo más unificado, pueden ayudar a mejorar la visibilidad y coordinación de extremo a extremo, apoyando a las empresas en su transición hacia cadenas de suministro más adaptativas y resilientes. En definitiva, en un entorno caracterizado por cambios constantes, la capacidad de anticiparse y responder de manera eficaz ya no es una opción, sino que se está convirtiendo en una capacidad fundamental para operar en América Latina. Si quieres saber más sobre la integración de logística en América Latina, haz clic aquí.
Actualizaciones marítimas
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Línea comercial
Del interior de las Américas al Caribe
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Comentarios
El servicio North Atlantic Express (NAE) adelantará en 6 horas su ventana de atraque en Savannah. El primer buque que operará conforme a la ventana de atraque revisada en Savannah será el Polar Brasil 630S, con una ETA (hora estimada de llegada) del 24 de julio de 2026.
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Estado del puerto principal
Área de Centro América, Andina y el Caribe: Las operaciones en Centroamérica y el Caribe se mantienen estables, con centros de transbordo clave como Balboa, Manzanillo y Cartagena que registran niveles de actividad consistentes. La utilización del patio se mantiene dentro de rangos manejables, la planificación de los buques avanza según el itinerario previsto y las operaciones ferroviarias en Panamá continúan apoyando un flujo de carga sin interrupciones. Las mejoras continuas en la infraestructura están fortaleciendo aún más las capacidades operativas en toda la región.
Área de la costa este de América del Sur: Las operaciones portuarias en toda la costa este de América del Sur se mantienen estables, y la mayoría de las terminales registran tiempos de espera de entre 00 y 06 horas para los buques que llegan dentro de la ventana de atraque programada. El clima continúa siendo la variable operativa principal, con pronósticos de vientos fuertes, oleaje y niebla estacional que podrían afectar las maniobras de los buques y la planificación de atraques en el sur de Brasil. Si bien algunas terminales del sur de Brasil están siendo objeto de un estrecho seguimiento debido a una mayor ocupación de patios, la productividad portuaria general se mantiene estable, lo que favorece una manipulación confiable de la carga y la continuidad del servicio en toda la red ECSA.
Área de la costa oeste de América del Sur: Los puertos de origen a lo largo de la costa oeste de América del Sur permanecen completamente operativos, respaldados por una sólida gestión de patios de contenedores y coordinación de buques. Las terminales clave, incluyendo Callao, Paita, Guayaquil, Posorja, San Antonio y San Vicente, continúan manejando volúmenes de productos de manera eficiente, mientras que los proyectos de infraestructura en curso contribuyen a la resiliencia operativa a largo plazo. La conectividad regional y los flujos de carga se mantienen bien respaldados en toda la red.
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Latinoamérica
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Resto del mundo
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Houston, Savannah, Dalian, Qingdao, Amberes
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Transporte terrestre
Centroamérica, la Región Andina y el Área del Mar Caribe: el transporte terrestre en Centroamérica continúa beneficiándose de la progresiva digitalización y de una mejor coordinación entre los actores de la cadena logística. En Guatemala, la implementación de un modelo de despacho de aduanas totalmente digitalizado está mejorando los flujos de carga terrestre al permitir la trazabilidad en tiempo real, reducir los pasos administrativos y apoyar una liberación de carga más rápida para el transporte posterior. Además, las conexiones regionales reforzadas entre México y El Salvador están contribuyendo a entregas de carga más predecibles en los nodos terrestres, lo que facilita una planificación más eficiente de las operaciones de camiones y los movimientos transfronterizos en toda la región.
CR
PA
Área de la Costa Este de América del Sur:En la Costa Este de América del Sur, las redes de transporte terrestre están evolucionando a través del desarrollo continuo de la infraestructura y una mayor integración entre los modos de transporte. En Brasil, las inversiones en conectividad por carretera, ferrocarril y puerto están apoyando flujos de carga más fluidos desde las áreas de producción terrestre hasta las gateways de exportación, mientras que la modernización normativa está ayudando a simplificar la documentación y coordinación del transporte. Estos desarrollos están contribuyendo a una distribución terrestre más eficiente y a una mejor conectividad entre los principales centros industriales y los corredores logísticos costeros.
Área de la costa oeste de Sudamérica: En toda la costa oeste de América del Sur, el transporte terrestre se está mejorando gracias a una integración más estrecha con las redes logísticas y de puertos de orígenes. En Perú, las inversiones vinculadas al desarrollo del corredor Callao–Chancay están contribuyendo a mejorar la conectividad vial y a posibilitar un movimiento más eficiente de la carga entre los centros de producción del interior y las terminales costeras. Esta integración está facilitando flujos de carga más organizados y contribuyendo a una mayor previsibilidad en la planificación del transporte terrestre en los mercados vecinos conectados a través de redes regionales de distribución y feeder.
Aspectos destacados
Simplifica la complejidad con Maersk Lead Logistics
A medida que las cadenas de suministro en toda América Latina se vuelven cada vez más complejas, las empresas necesitan una mayor visibilidad, agilidad y coordinación para seguir siendo competitivas. Las soluciones de Maersk Lead Logistics ayudan a simplificar las operaciones logísticas al integrar la planificación, la ejecución, la gestión del inventario y la visibilidad de principio a fin en un único enfoque conectado. Al combinar experiencia global, conocimientos basados en datos y conocimiento del mercado local, ayudamos a los clientes a construir cadenas de suministro más resilientes y eficientes que respaldan el crecimiento en toda la región.
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